El Shadow IT suele describirse como el uso de tecnología sin aprobación del área de TI. Sin embargo, esta definición se queda corta. En la práctica, el Shadow IT es una respuesta del negocio a la falta de visibilidad, agilidad y alineación entre necesidades operativas y controles de ciberseguridad.
En muchas organizaciones de Latinoamérica, los procesos para solicitar tecnología son lentos, poco claros o desconectados de la realidad del negocio. Frente a esta fricción, los equipos buscan alternativas que les permitan avanzar. Aplicaciones en la nube, servicios externos y soluciones improvisadas aparecen como atajos para cumplir objetivos.
Desde la perspectiva de ciberseguridad, el problema no es la herramienta en sí, sino la falta de visibilidad. Cuando no se sabe qué sistemas se utilizan, qué datos procesan o quién tiene acceso, la gestión del riesgo se vuelve imposible. El Shadow IT crea una superficie de ataque fragmentada y difícil de controlar.
El impacto va más allá de lo técnico. El uso de tecnología sin gobierno introduce riesgos legales, de cumplimiento y de continuidad operativa. Contratos inexistentes, ubicaciones de datos desconocidas y dependencias no documentadas generan exposiciones que rara vez se consideran hasta que ocurre un incidente.
En Latinoamérica, este fenómeno se amplifica por limitaciones estructurales. Equipos de TI reducidos, presupuestos ajustados y presión constante por operar hacen que la visibilidad sea una prioridad secundaria. La ciberseguridad se enfoca en apagar incendios, no en entender el entorno completo.
Intentar erradicar el Shadow IT mediante prohibiciones suele fracasar. Mientras existan necesidades no cubiertas y procesos rígidos, el negocio seguirá buscando soluciones por su cuenta. El resultado es un uso aún más oculto y menos controlado.
Las organizaciones que han logrado avanzar en este punto adoptan un enfoque distinto. Buscan primero visibilidad: entender qué tecnología se utiliza y por qué. A partir de ahí, establecen criterios claros, simplifican procesos y ofrecen alternativas seguras. La ciberseguridad deja de ser un obstáculo y se convierte en un socio del negocio.
Para el CISO, el Shadow IT es un síntoma, no la enfermedad. Refleja una brecha entre control y agilidad, entre políticas y realidad operativa. Ignorarlo o combatirlo solo con restricciones es perder una oportunidad para mejorar la madurez de la ciberseguridad.
El Shadow IT en Latinoamérica es, en última instancia, el reflejo de una ciberseguridad sin visibilidad. Hacerlo visible es el primer paso para recuperar control, reducir riesgo y alinear la tecnología con los objetivos del negocio.
Acciones inmediatas
- Identifica qué tecnologías se utilizan fuera del control formal de TI.
- Clasifica el Shadow IT según el tipo de datos y procesos involucrados.
- Analiza por qué el negocio recurrió a soluciones no autorizadas.
- Simplifica procesos de adopción tecnológica para reducir fricción.
- Establece criterios claros de evaluación y gobierno de nuevas herramientas.
- Prioriza visibilidad antes que prohibición.
Si el Shadow IT sigue creciendo en tu organización y la visibilidad es limitada, es momento de abordar el problema desde su origen. Contáctanos y trabajemos en una estrategia de ciberseguridad que recupere visibilidad sin frenar al negocio.