En muchas organizaciones de Latinoamérica, la nube sigue cargando con una reputación injusta. Cada incidente, filtración o configuración incorrecta refuerza la narrativa de que “la nube es insegura”. Esta percepción, aunque común, desvía la atención del verdadero problema. La nube, por sí misma, no es menos segura que otros entornos; lo que suele fallar es la forma en que se gobierna.
La mayoría de los proveedores de nube invierten de forma continua en controles de seguridad, resiliencia y cumplimiento. Infraestructura redundante, cifrado, monitoreo y capacidades avanzadas están disponibles desde el primer momento. El reto aparece cuando las organizaciones asumen que migrar a la nube implica delegar completamente la ciberseguridad, sin establecer reglas claras, responsabilidades definidas y criterios de control.
La falta de gobernanza de ciberseguridad se manifiesta de múltiples formas. Cuentas creadas sin control central, permisos excesivos, configuraciones inconsistentes, ausencia de estándares y decisiones tomadas de manera aislada por áreas técnicas o de negocio. Cada una de estas prácticas incrementa la superficie de ataque, no por una debilidad de la nube, sino por una falta de dirección.
En entornos on-premise, muchas de estas deficiencias quedaban ocultas por la complejidad y la lentitud de los cambios. En la nube, la agilidad expone rápidamente los problemas de gobierno. Crear un servicio toma minutos, pero también puede tomar minutos dejarlo mal configurado. Sin un modelo de gobernanza sólido, la velocidad se convierte en riesgo.
Otro error frecuente es confundir cumplimiento con gobernanza. Cumplir con una norma o pasar una auditoría no garantiza que exista una estrategia de ciberseguridad coherente. La gobernanza implica definir quién decide, bajo qué criterios, con qué métricas y con qué consecuencias. Sin estas respuestas, la nube termina siendo un reflejo amplificado de desorden interno.
Desde la perspectiva del negocio, la ausencia de gobernanza genera incertidumbre. La dirección no tiene claridad sobre qué datos están en la nube, qué riesgos son aceptables, cuánto cuesta una mala decisión o quién es responsable ante un incidente. En este contexto, la nube deja de ser un habilitador de crecimiento y se percibe como una amenaza difícil de controlar.
Para el CISO, este escenario representa tanto un reto como una oportunidad. La gobernanza de ciberseguridad en la nube no se trata de decir “no”, sino de establecer marcos claros que permitan avanzar con control. Políticas simples, responsabilidades explícitas y priorización basada en impacto al negocio son más efectivas que controles complejos imposibles de operar.
Las organizaciones que entienden esto cambian la conversación. En lugar de debatir si la nube es segura o no, se enfocan en cómo gobernarla mejor. Definen estándares mínimos, automatizan controles clave y alinean decisiones técnicas con objetivos de negocio. El resultado no es solo mayor seguridad, sino mayor confianza para innovar.
La nube no es insegura por naturaleza. Es un espejo que refleja el nivel de madurez de la organización. Cuando la gobernanza de ciberseguridad es débil, los riesgos se hacen visibles más rápido. Cuando es sólida, la nube se convierte en una plataforma poderosa para crecer con resiliencia.
Acciones inmediatas
- Define un modelo claro de gobernanza de ciberseguridad para la nube, con roles y responsabilidades explícitas.
- Establece estándares mínimos de configuración y uso antes de permitir nuevos despliegues.
- Centraliza la gestión de identidades y permisos para reducir accesos excesivos.
- Vincula decisiones de seguridad en la nube con impacto al negocio, no solo con criterios técnicos.
- Automatiza controles básicos para evitar errores repetitivos y dependientes de personas.
- Involucra a la alta dirección en la definición de riesgos aceptables en entornos cloud.
Si tu organización percibe la nube como un riesgo constante y difícil de controlar, probablemente el problema no sea tecnológico sino de gobernanza. Conversemos y revisemos cómo fortalecer la gobernanza de ciberseguridad para aprovechar la nube sin perder control.