Nadie quiere recibir la noticia: los archivos están cifrados, el acceso está bloqueado y aparece una nota exigiendo un rescate. En ese momento, el reloj comienza a correr. Cada minuto de inacción puede representar pérdidas económicas, daño reputacional o exposición de información sensible. Por eso, la preparación previa de tu equipo ante un posible ataque de ransomware no es opcional, es indispensable.
Una de las principales debilidades que aprovechan estos ataques no es tecnológica, sino organizacional. Muchas empresas tienen herramientas avanzadas, pero no protocolos claros. Cuando ocurre un incidente, reina la confusión: nadie sabe quién debe actuar, qué sistemas deben apagarse, qué se puede comunicar o si existe una copia de respaldo útil. La clave está en convertir el caos en una respuesta ordenada.
El primer paso para prepararse es tener un plan de respuesta a incidentes específico para ransomware. Este plan debe incluir roles definidos, criterios de escalamiento, rutas de comunicación y escenarios de acción. No basta con tenerlo archivado; debe revisarse, actualizarse y estar al alcance de todos los involucrados. Idealmente, debe construirse con el aporte de áreas como legal, comunicación, TI y alta dirección.
Tan importante como tener un plan es entrenarlo. Realizar simulacros de ataques permite que el equipo se familiarice con el estrés y las decisiones que deberán tomar. Estas prácticas revelan puntos ciegos, validan tiempos de respuesta y mejoran la coordinación entre áreas. Además, fortalecen la confianza del equipo en su capacidad de reaccionar, algo crucial cuando la presión es real.
Otro componente vital es la preparación técnica. Contar con respaldos funcionales y desconectados, monitoreo activo, controles de acceso robustos y sistemas de detección puede marcar la diferencia. Pero estos recursos deben estar integrados a la estrategia general. Un backup es inútil si nadie sabe cómo restaurarlo o si también fue cifrado durante el ataque.
La comunicación también juega un rol crítico. ¿Quién le habla a los clientes? ¿Y a los medios? ¿Se involucra legal? Tener mensajes preaprobados y canales definidos evita errores que pueden escalar el problema. En situaciones de crisis, la percepción externa importa tanto como la contención técnica. La coordinación entre áreas es lo que convierte una respuesta técnica en una gestión de crisis efectiva.
Vale la pena destacar que muchos ataques de ransomware comienzan por un error humano: un clic en un correo malicioso, una contraseña débil, un sistema sin actualizar. Por eso, la preparación no solo involucra a especialistas, sino a todos los colaboradores. Una cultura de ciberseguridad activa, donde reportar anomalías y seguir buenas prácticas sea la norma, es parte fundamental de la defensa.
En TBSEK hemos acompañado a organizaciones que enfrentaron ataques de ransomware con respuestas desorganizadas y otras con planes bien ejecutados. La diferencia no estuvo en la tecnología, sino en la preparación previa. La rapidez no se improvisa, se entrena. Y ese entrenamiento puede ser la barrera entre una recuperación rápida o un desastre prolongado.
Acciones inmediatas
- Diseña y documenta un plan de respuesta específico para ataques de ransomware
- Realiza simulacros periódicos para que tu equipo practique bajo presión
- Verifica que tus respaldos estén aislados, actualizados y puedan restaurarse
- Define canales de comunicación interna y externa para casos de crisis
- Capacita a todo el personal en prevención de ataques y detección temprana
- Evalúa regularmente los controles técnicos y de acceso en sistemas críticos